36 años, ahí es nada. El péndulo se va inclinando y apuntando hacia los 40 ¡Qué vértigo! Se ha encendido la luz de Warning indicando que ya tenemos cierta edad y que hay que ir guardando a Peter Pan en el armario… aunque bueno, eso ya lo veremos. Como mucho dejarle con la puerta entreabierta para que salga cuando quiera.Como si fuera una cápsula del tiempo me gustaría guardar en ella lo que está aconteciendo en este mundo cada día más loco. Levanto la vista y se respira crisis. Grecia sumida en el caos y comida por deuda y déficit publico. Estados Unidos, bajo la tutela de Obama, despotricando contra su sistema financiero y más concretamente contra los bancos ante sus malas prácticas que no corrigen y el mal uso de la inyección monetaria que les dio. Existe crisis y se buscan culpables. Unos diciendo que son aquellos y aquellos que son estos cuando la verdad es que todos somos culpables. Todos. Unos por la alegría con la que se endeudaban tanto particulares como sector público, otros por la concesión del crédito fácil entonces (ahora ocurriendo todo lo contrario) y los que nos mandan por la mala regulación del sistema… En fin, un sindios.
Y en España, en mi querida España, ese país que no reconoce ni la madre que lo parió y donde el deporte nacional por excelencia es el “yoismo”. Un país que no tiene un ápice de orgullo desde hace casi un siglo. Un país en el que el orgullo patrio únicamente aflora cuando se levanta una Copa Davis o una Eurocopa. Un país en el que parafraseando al maestro Pérez- Reverte “Cada día nace un hijo de puta y se celebra una catástrofe” la situación no es mucho mejor. Nos levantamos día sí día también con datos que son de traca. Tasas de paro cercano al 20%, nivel de deuda que algunos comparan con Gracia, otros dicen que no es para tanto y dan a nuestro país la “triple A” a su sistema financiero (alegría para la bolsa). Por si no fuera poco, nuestro gobierno nos regala medidas brillantes, que luego no son tales si no un simple esbozo siempre según ellos claro, como la de retrasar la edad de jubilación a los 67 años o aumentar los años de cotización mínima hasta los 25 años. Lo de incrementar los impuestos y reducir el gasto, que es la otra vía, ya vendrá. Y es que alguien tiene que hacerse cargo de la deuda y pagar por la crisis ya que si tenemos que esperar a la generación NI-NI lo llevamos de cojones, a estos les dejamos para programitas de televisión encargados de fomentar la inutilidad social. Y si esperamos que los de arriba aúnen esfuerzos para salir del caos también lo llevamos clarinete. No penséis por ningún momento que ellos están aquí para “servirnos” sino para servirse. Por mucho llamamiento al consenso que pida su graciosa majestad.
Esta es la situación a groso modo que respira el mundo a mis 36 años y mientras tanto qué. En mi vida qué. Pues en mi vida la vida me ha regalado una tenista rusa, una tal Sarasaya (que gran saque y revés a dos manos tiene) y el Atleti una final de copa después de 11 años.
No me puedo quejar. I´m happy

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