Esta mañana amanecia el día con la noticia de un atentado de ETA contra una Casa Cuartel en Burgos. Afortunadamente no hubo víctimas mortales aunque si cuantiosos daños materiales y unos 60 heridos.Estos hijos de puta volvían a buscar sangre entre las más de 120 familias que vivían en dicha Casa Cuartel. No hubo muertos pero se te desgarra el alma cuando ves en televisión gente con los ojos rojos como granas del llanto por haber perdido todo, por sentirse atacados, por impotencia, por desconocer el mal que han hecho para sufrir semejante castigo.
Ante todo esto, ante este nuevo coletazo de esta basura con forma humana, estamos viendo en los últimos tiempos distintos golpes certeros llevados a cabo por las Fuerzas de Seguridad del Estado pero no son suficientes. ¿ Qué más falta ? La respuesta es clarísima. Falta el apoyo social, el apoyo y la respuesta de cada españolito de a pié. Somos cristianos, al menos así me confieso yo, pero eso no implica que tengamos que poner la otra mejilla a cada manotazo. No implica que tengamos que buscar la negociación ni el dialogo, ni incluso cuando estos bastardos entreguen sus putas armas. Hace falta acción. Hace falta un paso al frente. Hace falta que vuelva a aflorar el auténtico Espíritu de Ermua. Y recalco, AUTENTICO ESPÍRITU DE ERMUA. No aquel de cientos de miles de españoles con sus manitas pintadas de blanco bajando la Castellana o poblando cualquier Plaza Mayor de los distintos puntos de España. ¿ Pintarme las manos de blanco? ¿ Enseñarles mi nuca e invitarles a disparar ? Pero de qué cojones estamos hablado. Mi manos ya son blancas, no las tengo manchadas de nada como para tener que maquillarlas. Mi nuca no tiene que ser mostrada como un símbolo de sumisión ante estos mierdas... Hay que buscar la suya, aunque sea de modo metafórico. Hay que rescatar ese ESPIRITU del que os hablaba. Aquel Espíritu que motivo la salida a la calle de miles de personas en Vascongadas en busca de la Errikotaberna de turno. Ese espíritu que espantaba el miedo de los ertzainas y se descubrían la cara diciendo un "aquí estoy yo", ese espíritu que convirtió en muertos sociales a batasunos, etarras, familiares y simpatizantes de semejante calaña. Eso es lo que hay que rescatar.
Basta de mostrar nucas inocentes.Basta de sumisión. A día de hoy la única solución es la Acción

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