viernes, 9 de octubre de 2009

Reflexiones en voz alta

Si me tuviera que definir tendría que decir sobre mí que soy una persona a la que le gusta tener todo bajo control, en y con orden. Con ese orden que entiendo la vida en su sentido más amplio. Ahora bien, un orden que no implique una previsión absoluta y desesperadamente aburrida del día a día.

He de reconocer también que en ciertos aspectos de la vida me gusta llevar todo al extremo, a lo ideal y es que soy así. Idealista, creo en la idea como lo perfecto. Es ese idealismo el que quizá a veces me lleve a la desesperación cuando veo que no se materializa como debiera.

Bajando más a lo concreto tengo que comentar que últimamente, en mí día a día todo se cumple como un reloj suizo. Donde yo, y aunque suene egoísta, soy el centro de mí vida y de mis decisiones sean cuales sean las consecuencias.

Todo se sucede bajo un orden lógico salpicado de gotas de improvisación. Me encanta. Planeo mi vida y me salen las cuentas. Planeo y no me agobio. No me importa dejar autopistas para coger secundarias ya que sé que me llevan a mí destino. En ese recorrido, y siguiendo con el símil, se presentan áreas de servicio donde tomar un descanso para continuar con fuerza. Áreas de descanso que llevada a la vida real se traduce en esta ocasión en una semanita de vacaciones en Alemania disfrutando y dejando al coco relajarse y oxigenarse.

Mañana parto rumbo a Munich, qué ganas tengo de conocerte por tantas y tantas cosas…

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