- Sí, dígame
- Buenas te llamamos del taller de la Vespa. Puedes pasarte esta tarde mismo a recogerla. Ya esta todo.... ¿ Oiga, está ahí ?
- Sí, sí
- ¿Ocurre algo? Parece que llora
- No nada, bueno sí... pero es de alegría
Ha pasado más de un mes desde el golpe que una furgoneta cualquiera, con conductor empanado y "sordo", propinó a mi vespa. Más de un mes entre envío de parte al seguro, reconocimiento de culpa del seguro del furgonetero, cita con el taller, peritaje del golpe, presupuesto, aceptación del presupuesto, la bendita Semana Santa que frena la reparación, reparación y la homologación que no llegaba desde Piaggio... Bueno pues ya está todo. Gran noticia para empezar un fin de semana.
Joder, que gran verdad es eso de que no echas de menos algo hasta que no lo tienes. Ahora por fin la recupero. Abandono el mundo Emt y Metro. Vuelvo a poner el pie sobre sus alas y a gozar. Gozar de la libertad que da en conducción y aparcamiento. Vuelvo a incluirte en mí día a día, en mis bajadas al Calderón, marchas al curro y quedadas en el centro los fines. Vuelvo a poder gozar de algo tan simple, para mí una de las cosas más gratificantes, como es poder conducirte y sobre todo hacerlo en esas noches de verano sin apenas tráfico por ese Madrid que tanto quiero y que parece que es sólo para mí ¡¡Oh, qué gustazo!!
En definitiva, bienvenida de nuevo a casa con papi

go vespa!!!!!!!!!!
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