lunes, 13 de abril de 2009

Más que Toros

Resacoso lunes de Pascua que me devuelve al mundo laboral después de una Semana Santa 5 estrellas llena de… Tranquilidad. Bueno, tranquilidad “rota” el domingo con uno de esos momentos de picardía que tanto me gustan. Ayer tocaban Toros. Tocaba volver a las ventas. Cómo me gusta el ambiente que se respira, la previa degustando la primera birrita en el Jarritus, la entrada al Coso en busca del programa para luego tomar ese gintonic tan rico en la terraza de la plaza mirando el gentío arremolinándose cerca de la puerta grande, el acceso al tendido y la espera a que salga el primer morlaco una vez hecho el paseíllo por los valientes de turno. Pero sobretodo, lo que más me gusta y me pone la piel de gallina es lo que siento al entrar. No sé por qué pero me acuerdo de ti a pesar de no haber estado nunca contigo en Las Ventas… Será por lo tanto que te gustaban los toros, será por todas las tardes que sentados en el cuarto de estar veíamos la corrida de turno, será por que cada mes de julio me levantabas y veíamos junto los encierros de San Fermín… No sé por qué será pero es así. Cuánto me habría gustado que hubiéramos estado juntos en la plaza aunque sólo hubiera sido una vez. Verte disfrutar cada vez que el toro embiste al caballo en el tercio de varas, o cada vez que intenta saltar la barrera… Escucharte cuando el toro escarba en la arena decir que es síntoma de mansedumbre y que cuando arremete contra el burladero de bravura… Esta es una de las razones por lo que me gusta tanto pisar Las Ventas, aunque nunca haya estado contigo, por que te siento especialmente cerca.

Te echo de menos.

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